
Se acabó el combate. Ya no habrá para él lágrimas, ni llanto, ni sobresaltos. El sol brillará por siempre sobre su frente, y una paz intangible asegurará definitivamente sus fronteras.
Señor de la vida y dueño de nuestros destinos, en tus manos depositamos silenciosamente este ser entrañable que se nos fue.
Mientras aquí abajo entregamos a la tierra sus despojos transitorios, duerma su alma inmortal para siempre en la paz eterna, en tu seno insondable y amoroso, oh Padre de misericordia.
Silencio y paz.
(Padre Bede Jarret)
Es precioso Miuris...gracias, gracias amiga agradecida eternamente....un gran abrazo.....Para septiembre publicaré una poesia que le hicieron a mi papa cuando se jubiló,es de un anónimo....era tan modesto que nunca nos la enseño....y en su cajita fuerte la tenia guardada con varios trofeos que recibió a lo largo de su vida....no se vanagloriaba...y tenia motivos para hacerlo....en septiembre la publicaré y así a lo mejor se delata el anónimo...un besico amiga
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