miércoles, 4 de agosto de 2010

Espanto


Paralizada, inconsciente, adormecida,
el dolor de los otros me aniquila, me destroza.
Gotas de sangre que han ido formando un río de dolor,
seres humanos que caminan, trabajan
y una mano malévola al acecho, le cercena la vida.
Caen aquí y allá, los que vienen y van,
los que en su hogar buscan la paz
y en su lugar, unos perversos les atacan en sus predios.
Aterrados, pero cobardemente, todos callan,
nadie hace nada,
hay un vacío enorme,
una fuerza infinita que se rebela,
unas manos atadas, una conciencia viva,
que grita y clama justicia.
Una tierra que seca,
en la que solo germina la violencia.

1 comentario:

  1. vivimos en un mundo que cada vez está más deshidratado...se seca poco a poco...cierto!!!... Miuris ,no he visto lo que me has dicho que lea, en relación a mi papa...tengo que decirte que me entran ganas de zamparme esos racimos de uvas que cuelgan en tu vendimia...jejej....Me he inscrito en la red de escritores Hispanoamericanos....en fin no se si estaré a la altura...un abrazo MIuris por comentar en mi refugio..

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