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martes, 9 de marzo de 2010

No-madeja-do

Entre los gobernantes de Sevilla, hay uno cuyo gobierno fue tan mal administrado,
que llevó a la quiebra a Hacienda, empobreciendo la ciudad. Alfonso X, fue el Rey que arruinó la economía de la ciudad.
Sancho, el hijo de éste, fue apoyado y reconocido como rey, alzó sus armas para sustituir al padre que se había refugiado en Sevilla, disfrutando de la fidelidad y amparo de la única ciudad que lo respaldaba.
Sancho, no solo acató ese dictamen, sino que permitió que continuara mientras viviera su padre.
La conducta de fidelidad, motivó que Alfonso X, en el ocaso de su existencia, entregase a la ciudad de Sevilla, el estandarte que con el tiempo se convirtió en un emblema.
El emblema expresaba la gratitud al comportamiento de la ciudad: "Sevilla no me ha dejado", que en el habla popular, se traduce "No-madeja-do", Este es el símbolo que lo representa:
"No-8-Do".
Es conveniente aclarar a los que lean que no son sevillanos o andaluces conocedores de la historia, que en medio de las letras, lo aparenta ser un número 8, no es otra cosa que una madeja, de ello se deriva, el término "madejado": "No-madeja-do.
Acompañan al lema en el escudo, San Fernando, San Leandro y San Isidoro. En la actualidad el "No-8-Do", figura en la bandera y escudo de Sevilla, es además un símbolo que desde que aparece, se sabe que estamos ante algo que tiene que ver con Sevilla.
Alfonso X "El Sabio", nació en Toledo en 1221 y murió en Sevilla en 1284.


jueves, 25 de febrero de 2010

¡ SEVILLA, ERES ÚNICA!


Se adhiere a la piel, cuando llegas a Sevilla
y sabes que de nuevo hay que hacer las maletas para el regreso, hasta se llega a odiar la maleta, la escondo, la rompo ¡La odio!
La gente ama a Sevilla por la algarabía festiva de sus días y noches, por esa sonrisota de su gente.
No será la más cosmopolita de las ciudades españolas,
pero es indudablemente la más cálida y apetecida para pasar un fin de semana, unas vacaciones, para enamorarse y quedarse en ella.
La ciudad es mágica, embruja,
me seduce caminar por el centro, aunque con mi escaso sentido de orientación,
si me soltaran sola en una calle, me perdería irremediablemente,
llevaría mi bolsa llena de guijarros blancos para ir dejando un rastro y así alguien me encuentre.
No me importaría perderme,
porque donde me lleven mis pies, estaría bien.
El casco histórico ¡Ay! nunca me cansaré de visitarlo,
he caminado en Sevilla mucho mas de lo que he andado en toda mi vida,
¡AY, cuanto me han obligado a caminar!
El Alcázar, sus tapias cubiertas de hiedra, sus jardines encantadores,
sus patios y amplios corredores, guardan la huella de la civilización milenaria
que heredó a los sevillanos tan invaluable tesoro.
La Catedral, la Giralda, Torre del Oro, Archivo de Indias.
La Plaza nueva donde luce su esplendor un palacio de estilo renacentista que alberga al Ayuntamiento.
Plazas, el Parque de María Luisa, las glorietas, la de Becquer, ¡Es mía!
Tabernas donde los ojos y el paladar se pierden
tras las mil y una tapas y la cervecita fresca.
Los pueblos del Aljarafe Sevillano, bordeados por el río Grande, Castilleja de la Cuesta y Nueva Sevilla, donde planté un jardín de diente de león en un ventanal.
Argentario, la calle cortita, donde se enciende al final, la lumbre de un amor invencible, ¡Ay Argentario, cuanto anhelo bajarme frente al "Rincón de la Tata" y caminar despacio, tocar y aguardar con paciencia.
Sierpes, Tetuán, cualquier mercancía en esas vitrinas luce espectacular,
¡Lo compré en la calle Sierpes! ¡Presumida!
Iglesias, puentes, conventos, barrios, Triana Los Remedios,
Santa Cruz, mi favorito,
¡Ay! Que alguien me regale un pisito en Santa Cru, con un patiecito andalú y barconcillo,
pa' vestirme de gitana y con un cesto e' claveles y azahá,
leé la suerte y también pa' vendimiá uno racimo colgado de una enramá.
¡Mira que mona la señorita, le regalo este azahá pa' que luzca a su señó!
Mi arma, trae pacá esa mano de diosa, pa' que sepa cuanto te quieren.
¡Ay Sevilla, eres única!

Me gusta Sevilla


Amo tu cielo
Me gusta tu amanecer
Y contemplar tus plazuelas
Al atardecer
Y en el parque las palomas
Beber
El olor de tu azahar
Y caminar por Triana
Cuando es su Velá
Y a la sombra de un naranjo
Soñar
En tus calles tengo el alma
Y mi corazón lleno de amor
Entre tu gente sencilla
Me gusta, me gusta
Me gusta Sevilla
Sueño contigo
Me gusta tu Catedral
Y desde el Patio Banderas
Sus torres mirar
Y a los Seises en el Corpus
Bailar
El barrio de Santa Cruz
Entre balcones y rejas
La sombra y la luz
Soleares en un patio
Andaluz
En tus calles tengo el alma
Y mi corazón lleno de amor
Entre tu gente sencilla
Me gusta, me gusta
Me gusta Sevilla
En primavera
Me gusta tu devoción
Cuando camina despacio
Jesús de Pasión
Entre lirios y claveles
De amor
Y junto al Guadalquivir
Te ven callar de alegría
La Feria de Abril
Siete días en la gloria
Vivir
En tus calles tengo el alma
Y mi corazón lleno de amor
Entre tu gente sencilla
Me gusta, me gusta
Me gusta Sevilla
Las golondrinas
Me gusta verlas volar
Desde una rima de Béquer
Al sur marcharán
Pero algunas de ellas
No volverán
En tu bella soledad
A Font de Anta y Turina
Poder escuchar
Y a la Virgen de los Reyes
Rezar
En tus calles tengo el alma
Y mi corazón lleno de amor
Entre tu gente sencilla
Me gusta, me gusta
Me gusta Sevilla