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miércoles, 9 de junio de 2010

Embajada de España en República Dominicana


En este hermoso hábitat, que alberga una construcción rodeada de la exuberancia tropical característica del caribe tropical, se ubican las diversas dependencias de la Embajada y Consulado de España en Dominicana.
Allí donde cirros de nubes blanquecinas retan el azul perenne de mi cielo quisqueyano, tiene España un pedacito de tierra en Santo Domingo, además de la hospitalidad y afecto de todos los dominicanos.

martes, 8 de junio de 2010

Román Escohotado


DIPLOMÁTICOS ESPAÑOLES EN DOMINICANA
Me han dicho que es poeta, me satisface el dato, ya que de esa manera, me siento un poquito cerca y en ese aspecto, hasta me atrevería, de poeta a poeta, hablarle con menos protocolo y a los datos reales que he obtenido sobre él, podría agregar, algo de fantasía.
Sobran motivos para decir que Don Román Escohotado Álvarez de Lorenzana, Cónsul Adjunto de España en República Dominicana, es además de Diplomático, Periodista, Poeta, un ser humano que no se hace sordo a las necesidades que en determinado momento se les plantean.
La diplomacia, cuando se ejerce con determinación, cuando no se usa como un vehículo para lograr otras metas, es una carrera mediante la cual puede hacerse mucho por el país receptor y también por la nación de la cual se es representante.
No todo es glamour y fiestas, el verdadero diplomático es un trabajador a jornada completa y en el caso que nos ocupa, el Cónsul Escohotado, en su trayectoria, ha ido dejando una huella notable en los países que han tenido la fortuna de tenerle como emisario de España.
En nuestro país se le ve como un dominicano más, el idioma, las raíces, la herencia cultural, son parte de las circunstancias que unen España con República Dominicana, motivo por el cual, el afecto entre ambas naciones, se mantiene desde hace más de cinco siglos.

lunes, 7 de junio de 2010

Manuel Hernández Ruigómez


DIPLOMÁTICOS ESPAÑOLES EN DOMINICANA

Continuando con las principales autoridades diplomáticas de España en República Dominicana, hablaremos del Cónsul General, Don Manuel Hernández Ruigómez.
Sin duda, los soleados veranos de Villasana de Mena, en Burgos, acrecentaron en los corazones de esta familia, el acervo de cualidades especiales que les caracteriza.
A don Manuel, los dominicanos residentes en España, o los que piensen ir a cursar estudios o ejercer su carrera universitaria allí, deben agradecer que fue a petición suya que República Dominicana entró a formar parte del Convenio de la Haya, mediante el cual, se logra la Apostilla de la Haya.
Sin entrar en aclaraciones muy teóricas, explicaremos que la apostilla de La Haya es un método simplificado de legalización de documentos, mediante la cual, es reconocida su autenticidad en el ámbito internacional.
Físicamente consiste en una hoja que se agrega a los documentos que la autoridad competente estampa sobre una copia del documento público.
La Apostilla consiste en certificar que la firma y el sello de un documento público ha sido puesto por una autoridad competente. Este trámite, al igual que la autenticación (legalización), únicamente certifica que la firma o sello que muestra el documento fue emitido por un funcionario público en ejercicio de sus funciones, pero no certifica la validez del contenido del mismo.
Esto permite que un documento nacional sea reconocido en un país extranjero. En principio, se reconoce en aquellos países que hayan firmado un tratado internacional, conocido como la Convención de la Haya, para disminuir así los trámites necesarios para el reconocimiento de estos en países diferentes al que fue emitido.
Lo que significa que mediante este acuerdo, se evita pérdida de dinero y de tiempo.
Don Manuel Hernández Ruigómez, es un hombre que reúne facetas diversas, agrupadas dentro de unos parámetros normales que lo convierten en un diplomático a tiempo completo.
Fue Hernández Ruigómez además,quien creó el sistema de citas previas en el Consulado, para que de esa manera, los dominicanos se evitaran tener que llegar a la institución a altas horas de la noche y madrugada, para tomar un número entre los primeros a llamar.
Es además un esposo y padre ejemplar, un español con muy buen humor, exigente en su quehacer, de amable trato, historiador, al parecer tenemos con nosotros a un ibérico de condiciones excepcionales, cuya sonrisa afable, es una de sus virtudes mas celebradas.
Llegó al país en el 2006 y desde que pisó tierra dominicana, se hizo conquistador, pero no de tierras, sino de amigos, su compañía es deseada en todos los círculos.
Doña María José Urquijo Valdovinos, es la feliz consorte del diplomático y juntos han formado en 27 años de matrimonio, una familia con muchos principios.
Los hijos, Manuel, de 23 años, estudia en España, Nicolás, de 17 y Álvaro, de 13, aún les toca el peregrinar durante algunos años junto a sus padres, hoy en Santo Domingo, mañana sabe Dios cual destino tocarán.
A tantos años de casados, todavía puede leerse en los ojos de esta pareja, un gran amor, condición esta que habla de sus condiciones excepcionales.
Parecen haber nacido el uno para el otro y se advierte en ambos, un exquisito don de gente.
Don Manuel, desde joven sintió inclinaciones hacia la carrera diplomática, su padre, también historiador, (de casta le viene) fue contratado en la Escuela Diplomática de España, para dar un curso sobre América Latina y el joven que ya estaba picado por el gusanillo de la diplomacia, encontró el punto de apoyo para investigar sobre la Escuela Diplomática, afianzando los retazos de ideas que bullían en su adentro.
Se licenció en Filosofía y Letras y preparó Oposiciones para hacerse diplomático.
El resultado lo palpamos en Dominicana, con un Cónsul asequible y considerado, que dice haber tenido en tierra dominicana la mayor satisfacción de su carrera, convenciendo a las autoridades dominicanas, para que suscribieran el Convenio de La Haya sobre la Apostilla.
Don Manuel, Doña Marijé, me considero una mujer romántica y según lo que he leído, ustedes también me lo parecen, aquí entre nosotros, ¿No se dan una escapadita de vez en cuando a Villasana de Mena? Dicen que siempre se vuelve al lugar donde inicialmente fuimos felices y yo casi estoy segura de que si han vuelto y ¡Solos!

domingo, 6 de junio de 2010

Diego Bermejo Romero


DIPLOMÁTICOS ESPAÑOLES EN DOMINICANA

Don Diego Bermejo Romero, ostenta el cargo de Embajador del Reino de España en República Dominicana.
Nacido en México, en la legación diplomática española, el 13 de noviembre de 1954, se incorpora a sus funciones como Embajador, llegando desde París, donde ejercía como segundo jefe de Embajada desde 2003.
Sustituye en el cargo a Doña María de la Almudena Mazarrasa.
Don Diego Bermejo Romero de Terreros, fue designado Embajador mediante Real Decreto, en enero de 2008.
Habiendo iniciado su carrera diplomática en 1982 en otros cargos, se estrena en Santo Domingo, capital dominicana como Embajador.
A dos años de su incorporación a nuestro país, Don Diego y su familia, han de haber tenido ya constancia del arraigo que se crea en tierra dominicana.
Según las fuentes consultadas, este Licenciado en Derecho y Diplomático, es un hombre de sonrisa abierta y franca.
25 años de carrera diplomática otorgan a Don Diego, suficiente dominio, logrando que su gestión sea exitosa.
Viene de una familia de diplomáticos y por consiguiente, no significa una novedad para él, los constantes viajes, tenemos en su persona a un diplomático de fuste que en todo momento, tendrá entre sus manos la solución “diplomática” a cualquier circunstancia difícil que pudiera presentársele.
Para el diplomático, de todos los países donde ha sido designado, fue El Salvador, el que mas le marcó, ya que estuvo allí a mediados de los 80’s, en pleno período de guerra.
Además durante su estancia en El Salvador, producto de su matrimonio con Doña Julia de Bermejo, también española, nace su hija Julia.
Sin embargo, a pesar de las dificultades, Don Diego conserva el recuerdo de personas que en todo momento, le demostraron su solidaridad, a su juicio, “esas son las cosas que se valoran”.
En su estadía en El Salvador, también disfrutó de momentos amenos y a renglón seguido, con una chispa muy especial, cuenta la anécdota sucedida en un país iberoamericano, cuyo nombre no rebeló, donde fue “Rey por un día”. Resulta que los Reyes de España visitarían dicho país y por su alto cargo, él debería estar en el aeropuerto, Don Diego se apersonó cumpliendo con su deber, y por su alta estatura, le hacían los honores de rey, muy sonriente, dijo sentirse orgulloso de ese hecho.
Los dominicanos tenemos en Don Diego Bermejo, a un viejo conocido, ya que antes de ser Embajador, fue durante tres años, Cónsul General de España en Santo Domingo, desde donde partió a París, mismo lugar de donde retornó para entregar sus Cartas Credenciales al Presidente Leonel Fernández.
Al conocerse su designación, todos los medios mostraron su complacencia, ya que además de tratarse de un diplomático experimentado, Don Diego Bermejo es un ser humano de condiciones muy estimables.
Como un dato especial, su hija Julia, de veintidós años, es cantante y representó a España en una de las ediciones del Festival de Eurovisión, quedando en octavo lugar, algo más que nos acerca al flamante Embajador de España en República Dominicana, quien lleva una vida tan normal, que hasta tiene una hija cantante, así de humanos y terrenales deberían ser todos los funcionarios.
(Los datos de este artículo fueron tomados de una entrevista firmada por Dilenys Evangelista Reyes, de Hoy Digital)