grapes
grapes
grapes
grapes
grapes
grapes
grapes
grapes
grapes
grapes
grapes
grapes
grapes
grapes
grapes
grapes
grapes
grapes
grapes
grapes
Mostrando entradas con la etiqueta pobreza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pobreza. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de diciembre de 2011

Feliz Navidad?

Que bonito sería si pudiésemos desear a todos, una feliz Navidad sin remordimientos, sin que se escondan detrás de esta entrañable frase, vergüenzas ajenas o propias, sin guardar resentimientos.Lo cierto es que aunque se diga con una encantadora sonrisa, no siempre se recibe igual, ya que la recepción depende de muchas circunstancias.Lo ideal sería que cada familia en todos los países del mundo, pudiera, de acuerdo a su cultura, manifestar alegría y satisfacción en este llamado tiempo de paz y esperanza.Sin embargo, todos sabemos que no es así, la humanidad vive en la actualidad momentos de apuro y aunque hay muchos a quienes les sonríe la fortuna, son muchos más los que no tienen ni siquiera derecho a la comida, alimentación, educación, salud, consideremos si esos núcleos a los que todo falta, pueden sonreír al recibir una felicitación navideña, frase hecha que la mayoría de las veces se dice mecánicamente, sin analizarla, sin medir si es más conveniente callar, que expresarse de manera tan trivial.Ejemplos sobran para pensar que el mundo va a la deriva, podríamos tomar como tal, a cualquier país de África, de esos para los que las ONGs, anuncian interminables campañas de ayuda porque sus necesidades son tan gigantescas, que no terminan nunca.Viajemos mentalmente a Haití, el país caribeño que hará dos años fue estremecido por un temblor de tierra que removió sus cimientos sembrando en sus entrañas, más dolor y miseria de las que ya tenía ese pueblo desamparado y castigado por la mano del hombre y la naturaleza.No me imagino sonriendo deseando a los haitianos una feliz Navidad, porque a mi misma me parecería una burla desear felicidad a quien carece hasta de los derechos más elementales, a personas a las que han quitado hasta la dignidad de morir, ya que ni para morir, tienen espacio.Hoy a casi dos años, esta tierra está removida y bajo ella se esconden aún vestigios del horror padecido, calles repletas de basura, escombros, fosas atiborradas de restos, gente que camina como autómata sin saber adonde ir, ni que buscar.No tienen esperanza ni derecho a ilusiones, han perdido los sueños y si acaso quedara en una parte de ellos, alguna fe, me da miedo saber en que o en quien confían. Gente abandonada a su suerte, porque a pesar del escándalo publicitario sobre ayudas descomunales, a ellos si acaso algo llegó, pudo haber sido tal vez una ración de comida, una muda de ropa, o una manta, lo demás, dinero recaudado y otras provisiones, habrá ido a parar al mismo lugar donde suelen ir a parar esas cosas en estos países y también en otros, que donde quiera se cuecen habas. El hacinamiento, el hambre, la miseria escalofriante en medio de la corrupción de quienes deberían de ser paladines del bien, falsos quijotes que se lucran del dolor de su propia tierra, caciques indignos de vivir y que son no obstante, abanderados de toda la fortuna y no hablamos solo de fortuna material, sino otra más profunda y verdadera, la que involucra la paz familiar. Con el pasar de los días, crecen los males, se acrecientan las epidemias y los excluidos, como una masa grandiosa en penumbras, deambulan porque los han obligado a salir de las carpas donde se guarecían y los organismos de ayuda, ya no encuentran albergue para ellos. Conservando la distancia, este y otros pueblos, viven un calvario parecido al de Jesús y quien sabe si muchas de las mujeres, tocan de puerta en puerta, en busca de una guarida para parir, peregrinaje insufrible que también se asemeja al de la divina familia cuando la Virgen estaba a punto de traer al mundo, al Redentor. Habríase visto más injusticias, habríase vivido más desamparo, más abuso? Ante este panorama desolador, Michel Martelly, el flamante Presidente de Haití, pugna por restablecer las instancias castrenses, porque el ejército, es en estos pueblos, parte del entinglado explotador y abusivo, porque el ejército, es parte de la “dignidad” de los pueblos tercermundistas, se puede vivir sin comida, en un estado insalubre, puede continuarse siendo ignorantes, pero sin ejército, nunca.El mandatario cuestiona a la comunidad internacional por el supuesto olvido de las promesas incumplidas a la nación haitiana, pero pretende hacer uso de los recursos públicos para organizar las Fuerzas Armadas, demostrando con ello, que la vida de su gente, no le importa en absoluto.Así anda el mundo, la situación haitiana es solo una mínima parte del acontecer mundial, pobreza, abusos, corrupción, campean por sus fueros, en naciones grandes y pequeñas y los mandatarios y los poderosos, amparados en la "crisis mundial", se lucran, haciendo más grandes sus fortunas.Motivada y conmovida por estas situaciones, personalmente me siento incapaz de decir feliz Navidad, a sabiendas de que una inmensa mayoría de seres humanos, no la tendrán, peor aún, esta época les pasa absolutamente inadvertida y que bueno para ellos, bendito olvido que cubre memorias tan desdichadas.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Esto se llama paz?


En el año 1981, la Asamblea General declaró que el día de la apertura de su período ordinario de sesiones en septiembre sería proclamado oficialmente como “Día Internacional de la Paz”, y sería dedicado a conmemorar y fortalecer los ideales de paz en cada nación y cada pueblo.

En el año 2005, el entonces Secretario General de las Naciones Unidas, declaró lo siguiente:

“El Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, exhorta a que en todo el mundo se observe una cesación del fuego de 24 horas y un día de no violencia para celebrar el Día Internacional de la Paz el 21 de septiembre de 2005”.

Antes y después, desde el mismo momento de la declaración universal del Día de Paz, los diferentes dignatarios de las Naciones Unidas, han externado semejantes opiniones.

El mundo en su profunda necesidad de paz, se confunde en las redes tejidas por estos dirigentes y por todas las personalidades que a nivel mundial, hacen exhortaciones de paz por un día, sin tomar en cuenta, que ellos mismos contribuyen con sus acciones a negar la existencia de la paz.

Deploro muchísimo no estar de acuerdo con usted Señor Kofi Annan y con todos los que este 21 de septiembre, elevan sus voces y proclaman paz, me parece que no debe enarbolarse una bandera de paz, por el simple cese de fuego de un solo día.

Creo que en un universo tan convulsionado, no puede hablarse de paz con tanta ligereza, habría antes que poner en orden muchas situaciones que nos colocan en un avatar diario de circunstancias que nos dejan el alma en vilo.

Ante esa realidad, no creo que hablar de paz, sea algo más que la conmemoración de uno de tantos días que marca el calendario y se festeja a lo grande entre los beneficiarios permanentes del sistema mundial que nos maneja como títeres.

Para los gobiernos de los países independientes, las instituciones gubernamentales, los funcionarios públicos que son indiferentes a las cadenas que pesan sobre los pueblos, celebrar este día, es una nueva ocasión de catar buenos vinos y degustar manjares que para la mayoría, son desconocidos, sin embrago, para los que sienten sobre sus espaldas el peso de una situación que se hace cada vez más calamitosa, puede resultar hasta violento, escuchar esa palabra que debería ser una constante en la vida de los pueblos, no una celebración anual llena de hipocresía.

Publico el dato como una crónica simple, que puede servir como documentación sobre la historia de la mentida paz convocada por nuestras grandes instituciones y solapada por los gobiernos y entidades que se benefician a manos llenas de los bienes que compartidos, podrían tal vez, llevar un rayito de paz a las familias y pueblos del mundo.

Paz no es solo conciliación y armonía, que tampoco existen en todas partes, PAZ es un amplio concepto que implica libertad en todos los aspectos, liberación de la ignorancia, del libre albedrío, del derecho a salud y alimentación y hasta libertad de amar a alguien de otra nacionalidad, sin que diplomáticamente se lesionen sus derechos si deciden contraer matrimonio y ubicarse en el fin del mundo que les diese la gana.

Ante todo esto, sobra decir feliz día de la Paz, no obstante, a quien tuviera la dicha de poseerla, enhorabuena.