domingo, 8 de agosto de 2010

Encuentro de dos Continentes


Marivent, mar y viento en Catalán, el palacio privado de los Monarcas Españoles situado en la Cala Major de Palma de Mallorca, magnífico hábitat para disfrutar de hermosas playas y brisa salobre atenuando el candente verano, fue en ese palacio donde la realeza española recibió a la Primera Dama estadounidense y a su pequeña hija.

No pretendemos hacer una crónica rosa, no es precisamente ni mi estilo, ni la intención, hay sobradamente quien las haga perfectas.

No puede descartarse de este encuentro el aspecto cultural que con esta reunión sencilla y familiar, une dos continentes, como antiguamente sucediera en la historia.

Los Reyes de España se caracterizan por ser tal vez, la parte de la realeza mundial que menos aparece en comentarios capciosos, los monarcas al parecer han cifrado los principios como norma para su familia y son respetados y considerados no solo en sus dominios, sino fuera de ellos.

Mas bien quisiéramos ponderar el detalle de los anfitriones agasajando a sus visitantes con un banquete en el que se tomó en cuenta las raíces americanas, cuando digo americanas, no me refiero solo Estados Unidos de Norteamérica, como es creencia de la generalidad, que decir americanos, es decir, estadounidenses, América es un territorio amplio y diverso donde convergen pueblos hermanos en idioma y cultura, y donde es tal vez Estados Unidos, el que mas lejano se encuentra en cuanto a poderío, cultura, costumbres.

Los Reyes, junto a la Princesa de Asturias, han recibido a Michelle Obama y a su hija y le han ofrecido un almuerzo compuesto por tombet, que es una fritura tradicional de la isla, que por ser elaborado a base de berenjenas, aceite de oliva, frutos de la tierra mediterránea y por América tomates, pimientos y patatas, expresa una fusión entre el Mediterráneo y América. El almuerzo continuaba con el tradicional gazpacho y rodaballo, para cerrar con un luminoso broche de oro, compuesto por los vinos de la Península.

No se puede pedir más, fusión de culturas, intercambio de presentes, ambas puntas del océano representadas, de un lado, la realeza demostrando que lo azul de la sangre es pura leyenda, del otro lado, la raza que mas caracteriza a esta parte del mundo, el color de piel que otrora era motivo de esclavitud y que hoy en día, ha alcanzado estatus tan increíbles, como la presidencia de la principal potencia americana.

Un ejemplo mas de que el mundo está compuesto de seres humanos, que el color de la piel, el lacio del cabello, idioma, o cultura, son solo detalles que determinan un espacio en la geografía, no en el sentimiento.

Bien por los Reyes de España, recibiendo en su Palacio a esas visitantes americanas, han demostrado una vez mas su profunda condición humana.

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