Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

domingo, 4 de julio de 2010

Carmona


No al azar, elijo una de las ciudades sevillanas de más abolengo histórico. Su nombre primitivo, “Carmo”, proviene de su fundación turdetana, sin dejar de lado la posibilidad aseverada por muchos cronistas, de que su origen es semita.

Fue llamada “Carmonia” por los romanos y “Karmonch” por los árabes.

Una vieja ciudad entre cuyas reliquias se cuentan restos del Paleolítico, Neolítico y Eneolítico.

Felipe IV, en 1630, le concedió el título de ciudad, o sea, que son varios los siglos que la invisten.

Aún se conservan vestigios de la colonia cartaginesa desarrollada a partir de un núcleo turdetano, sobre todo restos de una muralla en la Puerta de Sevilla.

Su ubicación en el bajo Guadalquivir, le otorga una gran importancia que ha mantenido secularmente. La ciudad desde su estratégica posición, es como una fortaleza desde la que pueden controlarse las principales vías del valle del Guadalquivir, Los Alcores, Las Vegas y Las Terrazas.

Moderna, mediterránea, añeja, hay parte de ella que conserva el vetusto encanto de los tiempos pasados, cuando imagino que mi alma desdoblada, vivía en el cuerpo de una dama antigua, árabe, romana, castellana? No lo se, pero casi aseguro que muchos siglos después, reencarnó y trepando cielos habitó en mi ser y reclama hoy, que la lleve a su hábitat.

Carmona tiene de todo! Para cualquier gusto, casco antiguo, parte donde brilla la vida moderna, bares, tascas, tabernas…

Por su relevancia arqueológica, es posible que sea la Necrópolis romana de los siglos I y II de nuestra era, la mas importante de las reliquias de Carmona, es un impresionante conjunto funerario compuesto por cámaras sepulcrales, excavadas en la roca de Los Alcores.

El Alcázar del Rey Don Pedro, cuya edificación abarca parte de la cultura árabe y romana, perfectamente diferenciados, aunque enclavados el uno en el otro, es otro monumento de mucha valía patrimonial.

Los cartagineses empezaron a construir la Puerta de Sevilla y los romanos le dieron el toque final, los elementos característicos arquitectónicos de la época, conceden a este Alcázar un valor inigualable.

Entre el patrimonio monumental a destacar, se encuentra también la Puerta de Córdoba, con sus dos torres rematadas en almenas y el Prioral de Santa María, máximo exponente de la arquitectura religiosa en la ciudad de Carmona, receptáculo de una rica heredad.

La Iglesia de San Pedro, Iglesias de San Bartolomé y de Santiago e Iglesias de San Blas, y San Felipe.

Conventos y palacios, son verdaderas obras de arte patrimoniales de esta regia ciudad.

La gastronomía, humm! Exquisita y como es natural, tiene reminiscencias de cada una de las etnias que antiguamente marcaron sus huellas en esta tierra.

Protagonistas? Los ricos ingredientes, “mal de familia de Andalucía” gazpacho, revueltos, picadillos, boronías, migas, cocidos, pisto y haciendo presencia en cada plato, aceitunas, garbanzos, tomates, pimientos, aceite de oliva y todas las virtudes gastronómicas del cerdo ibérico, condimentos comunes de la cocina andaluza.

Un pueblo es historia, gastronomía, tradiciones, costumbres. Investigando sobre Carmona encontré un detalle de su historia que considero un tanto pícaro, pero que no por serlo, deja de ser historia, se trata de la Regulación de Mancebía de Carmona que data de 1501 y es un símil de la misma ley de Sevilla. Algunas de las consideraciones de dicha regulación, son tan curiosas como esta:

Las prostitutas debían residir y ejercer exclusivamente en la Mancebía.

Sólo podían acudir a ella los forasteros y los mozos solteros de la villa.

Estaba prohibido dentro del recinto establecer tabernas y jugar a juegos de azar.

Las mujeres no deberían trabajar los domingos y fiestas de guardar después de que tocasen misa mayor en la iglesia de San Pedro.

El mesonero podía contratar a un hombre armado que vigilase la puerta.

Las mujeres debían recibir del mesonero la ropa de cama necesaria para su trabajo.

Cada mujer debía pagar al mesonero dieciséis maravedís diarios, en concepto de alojamiento y uso de platos y escudillas.

Bien mirado, si esas leyes fuesen trasladadas a esta época, mis amigos los Norios de Carmona, tendrían problemas con la parte que afectaría a las tabernas.

En cuanto a las fiestas de Carmona, su calendario, anota varias celebraciones importantes como su feria en mayo, la Romería de la Virgen de Gracia en Septiembre, mes de las fiestas patronales, en honor a la Virgen de Gracia, así como también la Romería de San Mateo.

Les gusta el panorama de Carmona? Pos a mi me ha encantao!

Si el Honorable Ayuntamiento de esta ciudad sevillana me invita a sus patronales, de inmediato hago mis maletas y me voy pa Carmona.

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