viernes, 6 de abril de 2012

Madrugá!!!


 
Ateridos por el frio de una noche primaveral que remedaba al invierno, Sevilla pudo al fin vivir la madrugá de esta Semana Santa, bajo el imponente influjo de la luna llena que al parecer tomó las riendas del tiempo impidiendo a las nubes que derramaran su cántaro de lluvia sobre la capital andaluza.
Desde el pasado Domingo de Ramos,  el panorama había sido nefasto, con leves intervalos de sol y tiempo favorable, los sevillanos hacían desesperados intentos por salir con procesiones y pasos, ayer todavía por la tarde llovía y se temía por lo que podría suceder después de la medianoche.
Al fin apareció la luna y sin tocar campanas, repicaron las emociones contenidas, dando paso a la emotiva y convulsa madrugá, un desfile de cofradías que impregnan de misticismo calles y sentimiento, un asomo a la bondad, un regreso a la fe perdida entre inquietudes, silencios, cuchicheos y anoche más que nunca, abrazos y achuchones huyendo del gélido aire que como un manto, cubría a esta ciudad que en Semana Santa, se transforma en una tea inmensa de espiritualidad.
La lluvia había alborotado los blancos azahares y el discurrir por las calles, era bañarse con el olor intenso a la flor de las novias, húmedos y amontonados alrededor de los bordillos, las florecillas parecían clamar al cielo, tal vez para dar gracias, gritando laceradas quizás, o posiblemente en ofrenda a cualquiera de las imágenes que desfilaban en la noche.   
Una lluvia de pétalos de rosa, fue la mejor sustituta de la lluvia, los pétalos cayeron sobre  una Dolorosa que indudablemente en ese momento, cesarían sus dolores para dar paso a la gratificación que debió sentir la Santísima imagen.
El Gran Poder, Macarena, Nazarenos, Los Gitanos, El Silencio, El Calvario, el Cristo de las Tres Caídas y La Esperanza de Triana,  desde la gloriosa barriada orgullo de Sevilla.
Solemnidad, expectación, éxtasis, podríamos haber recogido las mil emociones y hacer con ellas un rosario de rosas que abarcara la dedicación de cada una de las personas que hacen posible ese magno desfile de arrobamiento.
Y después, cuando todo termina y amaina la emoción, espera calentito el chocolate con churros, para los gustos los colores, diría mi madre, para mi el cafelito y el jamoncito con una tostá crujiente, ah que Andalucía tan sabrosa.
Hasta la próxima madrugá sevillanos.

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