Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

jueves, 18 de octubre de 2012

Sylvia!


 

Recuerdan Emmanuelle? Se trata de la película que lanzó al estrellato a Sylvia Kristel, convirtiéndola además en un símbolo erótico.
Silvia, holandesa nacida el 28 de septiembre de 1952, ha muerto hoy a los 60 años de edad.
La otrora joven de belleza espectacular y mirada casi transparente, cuya visión sentada en un sillón de mimbre con unas perlas cayendo sobre su pecho desnudo, era una tentación que a más de un hombre mantuvo tras la captura de su film.
El tiempo, tirano implacable que no perdona, solo concede ligeras treguas a los amantes del bisturí estético,  se ha ensañado hoy con la vida de esta mujer, cuyo papel en Emmanuelle, llevó su nombre a la cima de la fama.
Generalmente cuando se obtiene la fama de manera tan especial, a menos que no se posea un cerebro bien puesto, quien lo logra, puede dejarse vencer por vicios que son, tarde o temprano, la causa de su fin.
La actriz empezó a decaer al mismo tiempo que su cuerpo iba perdiendo el atractivo inicial que la llevó a la fama, la droga y el alcohol hicieron estragos en ella, tuvo además un derrame cerebral y le fue descubierto un cáncer de garganta, esta enfermedad cruel y despiadada, mató en ella a todos los Emmanuelles a los que dio vida y pudieran haber dejado en ella, cualquier influencia.
Sylvia, ya medio olvidada por la fama, se refugió en su natal Holanda, colores, pinceles y caballete, mientras pintaba, pensaría indudablemente en los tiempos en que su cuerpo era la  manzana del pecado, codiciada por hombres de todo el mundo, allí en Amsterdam, le alcanzó hoy la muerte, roguemos por su alma, oremos porque su espíritu llegue en paz a esa morada insospechada, desconocida y temible que es la muerte.
Lirios blancos para ti Sylvia, impregnados de aroma y luces para que te iluminen en tu trance.

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