domingo, 6 de mayo de 2012

Súplica


 

Era un beso,
así me lo decía, pasional y emotivo,
un solo beso que de mis labios pedía.
No se lo pude dar, no me nacía,
mis labios para él eran de hielo,
mi cuerpo junto a él, estaba muerto.
Si la mirada no fuera suficiente,
su voz era apremiante, suplicaba!
Pero mi voz calló,
mi voluntad fue hierro,
gritó mi corazón porque en otro lugar,
en otro corazón, otra piel, otro cuerpo,
me aguardaba el beso por el cual yo moría.
Mientras corría a buscarle,
sentí pena de haber negado un beso
a quien con tanta devoción, me lo pedía.  

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