sábado, 9 de julio de 2011

Emociones


Un aleteo,

un suspiro, un gemido,

mi piel resucitaba entre las sábanas,

y aletargada,

me venció la emoción.

Unas caricias,

demasiado reales para haberlo soñado,

tenías que ser tú,

porque solo tus manos

conocen de mi cuerpo,

las rutas que me llevan al placer.

Atrevido debate de besos y caricias,

mis sentidos abiertos y mis ojos cerrados,

tus manos como inquietas marionetas,

bajaban y subían,

la humedad de tu boca

invadió los confines de la mía

y entre besos de fuego,

bajo la seda de una sábana,

nos sorprendió la luz del día…

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