Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

miércoles, 1 de junio de 2011

Agonía del amor


Quien se atreve a negarlo,

es verdad,

alguien lo habrá atrapado

para siempre,

afortunados!

Pero el amor que no muere

no ha nacido.

Que triste!

Duele verle morir,

parece que la piel se despedaza,

escuece el alma,

el cuerpo tiembla

y la voz se quiebra.

Silencio!

Que honda angustia,

engendra la agonía del amor.

2 comentarios:

  1. hola Miuris,
    el momento de fin de un amor es muy duro, tienes razón, se siente una agonía que nunca acaba...

    un abrazo^^

    ResponderEliminar
  2. Puede que sea porque no se trata de un verdadero amor mútuo o porque no se ha cultivado lo suficiente. Duele, pero sólo duele lo que se siente.
    Un abrazo

    ResponderEliminar