martes, 6 de marzo de 2012

Mi ídolo.



No te llevo en el bolso, tampoco te llevo escondido entre las páginas de un libro, adornando un marcador de páginas.
No te llevo en la boca, no pronuncio mucho tu nombre, tampoco suelo escribirte.
Pero te hablo siempre, en casi todos los momentos de mi vida has estado presente de manera subliminal, no te veo, pero he sentido tu mano.
Con mi ancestral costumbre de hablar conmigo misma, aprendí a susurrarte con los labios cerrados, es una íntima percepción de tu presencia invisible que me hace aferrar a ti.
No puedo decir que me siento culpable de olvidarte cuando no he implorado tu nombre, porque tengo la convicción de que en cada momento difícil o no, has estado conmigo, he clamado a ti sin palabras.
Se que has estado junto a mi y a los míos, y que seguirás estando, que en todos los momentos de nuestras vidas TU LUZ iluminará nuestras vidas y guiará las manos de quienes por alguna razón, deban tocarnos.
Como ves, no te exhibo con bonitas palabras, no te llevo en la cartera, ni grito a los cuatro vientos que te sigo, lo sabes Tú y con eso me basta, como te basta a ti que yo te ame y te lleve siempre en mi corazón, ese es Tu lugar en mi cuerpo.  
Eres mi ídolo Jesús!

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