Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

miércoles, 14 de marzo de 2012

Prohibido morir!



Unos tres mil habitantes más o menos, conforman Falciano del Massico, el pueblo del Sur de Italia, donde está prohibido morir.

Que bien, aplausos de pie al Alcalde de la comunidad de Nápoles, que en febrero pasado emitió una ordenanza, mediante la cual, ordena a los habitantes del pueblo, NO MORIR.

Giulio Cesare Fava, el Alcalde endiosado, llegó a esta “feliz” conclusión, porque en Falciano del Massico no existe un cementerio y luego de enemistarse con el Alcalde del pueblo vecino, dueño de un camposanto, parece que se le hace cuesta arriba, pedir el favorcito a su enemigo.

Pero no pasa nada, los habitantes del pueblo están felices, al fin alguien consigue la fórmula de la eternidad para su gente, aún así, dos personas desobedecieron la orden y murieron, que haría el alcalde, los habrá mandado encarcelar? Que bueno que la policía italiana, con su ancestral experiencia de lidiar con peligrosos capos, habrá estado a la altura de esos dos peligrosos infractores de la ley.

Ojalá nuestro amigo Zoido, el señor Alcalde de Sevilla, aplique en Sevilla, un edicto semejante para sus munícipes y todos los habitantes de la capital andaluza, sevillanos o no.
Hágalo usted señor Zoido, le seguro que sería un decretazo.

2 comentarios:

  1. Me gusta la iniciativa del alcalde y yo por mi parte estaría encantado de cumplir su ordenanza, pero tampoco por demasiado tiempo. Al final debe llegar para que el pricipio tenga lugar.

    ResponderEliminar
  2. Miuris, los cementerios siempre me parecieron
    depósitos de cadaveres, sobre todo las bovedas donde amontonan ataudes. Bien por el decreto de no morir, hay que irse de a poco volando como los pájaros, ¿donde van los pájaros cuando mueren?.

    Un abrazo

    ResponderEliminar