jueves, 21 de febrero de 2013

Grandes Boleristas 3 - Alberto Beltrán



 

En esta ruta rítmica  que va tras las huellas de los hombres y mujeres que con su voz engrandecieron el pentagrama musical, cuyo itinerario empezó en Argentina, desde allí a Cuba, toca hoy recordar la trayectoria de un dominicano que nos legara junto con su música, una hoja de vida que debe llenarnos de orgullo.

Se trata de Alberto Beltrán el inolvidable y célebre “negrito del batey”. Nacido en un municipio de La Romana, de origen muy humilde, en su niñez fue vendedor de dulces ajenos en las calles de su pueblo.
Teniendo 14 años, empezaron sus piruetas con la música, en un programa de aficionados en la Voz del Yuna, posiblemente no adivinaba que llegaría a ser un cantante de voz melodiosa.
 Fue esa la atalaya desde la cual el joven Alberto empezó a perfeccionarse recibiendo clases de canto e integrándose a grupos que luego se convirtieron en orquestas.
Interpretó el merengue que le dio el sobrenombre, “El negrito del batey” de la autoría de Medardo Guzmán, para luego formar parte de la orquesta The Dominican Boys, con la cual hizo su primera internacional.
Era dueño de un verbo locuaz y gracioso, se fue  Cuba el país que entre las décadas 40 y 50 era como quien dice, el asiento de los grandes espectáculos.
En 1951, en Puerto Rico graba “El Diecinueve”, su primer tema, cuando regresa a su país, el destino le deparaba la suerte de trabajar con la Súper  Orquesta San José.
El negrito del batey vuelve a Cuba, su amigo y compatriota Tirso Guerrero lo conecta con el director de una orquesta muy famosa, la Sonora Matancera que buscaba un cantante para sustituir a Bienvenido Granda, entra a cantar en calidad de invitado, con dicha orquesta Beltrán grabó grandes éxitos.
Fue cantando con la Sonora que el locutor Germán Pinelli, lo bautizó con el sobrenombre por el cual todavía hoy, se le conoce, en alusión al merengue “El negrito del batey”, que había grabado.
La voz de Alberto Beltrán era conocida y aplaudida en todo el Caribe, Cuba le adoraba, fue en esa isla donde alcanzó la plenitud de su carrera.
47 discos grabó el dominicano, todo un récord para esa época, el cantante después de un tiempo abandonó Cuba y se lanzó como solista, luego abrió una tienda de discos en Miami, un lugar de bohemia donde las tertulias de amigos eran nostálgicos encuentros de amigos que hablaban de viejos tiempos y escuchaban la música que le hizo famoso.
Enamorado, Todo me gusta de ti, Te miro a ti, El Diecinueve, Ignoro tu existencia,  Cuando vuelvas conmigo, son títulos que identifican a este cantante considerado como uno de los grandes boleristas dominicanos.
Alberto Beltrán falleció el tres de febrero de 1997 en la ciudad de Miami, USA.

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