domingo, 9 de octubre de 2011

Bodegas Gaviño




Entre todo lo bueno que tiene Sevilla, hay que dar al Aljarafe Sevillano, una excelente puntuación.

Tiene de todo, historia, toros, aceite de oliva, moda flamenca, bares, personas encantadoras, tapas, mosto, aceitunas…Y tiene Bodegas Gaviño.

Es la típica taberna española de antaño, entrar en ella, es de por si, una vuelta al pasado, a un ayer que tal vez no fue el mejor, pero que muchos añoran.

Me sedujo este lugar medio cutre, no por lo que pueda significar de negativo, sino por la calidad de ranciedad que le inviste.

Tiene una solera de casi 300 años y a pesar de la normal evolución del tiempo, este lugar continúa teniendo la misma casta fascinante que obliga a recordarle como punto de referencia de una época especial.

Así tan sencillamente, arrimados a su alta barra, o sentados sobre viejos toneles, pueden degustarse en Gaviño, las mejores tapas, una exquisita selección de ibéricos, jamón, morcón, todo lo que compone la tapería de Sevilla, a un nivel que de tan sencillo, puede asombrar, pero riquísimo!!!

Al estar allí, no pude evitar pensar en el Quijote, en las ventas del camino del Hidalgo.

Mis ojos no parpadeaban, iban de una en otra pared cubiertas de viejos carteles que anuncian corridas de toros o bailaoras de flamenco, miraba aquí y allá descubriendo en cada rincón, en la solería, en fin, en el conjunto que conforma la estancia, detalles vetustos que hacen que el lugar sea enmarcado como clase aparte.

Tomamos el mejor Mistela, que para mi era una novedad, desconocía la existencia de ese vino exquisito, resultante de la maestría de agregar al mosto de la uva, la debida cantidad de alcohol, evitando que se produzca la fermentación, ah, también el Moscatel de pasas, exquisito, me encanta, sin embargo, me quedo con Mistela.

Y las tapas, ay el jamón, es uno de mis amores en Sevilla, escuchen esto: Las tapas son servidas sobre un papel de estraza, original, no?

Siendo un establecimiento que data desde 1724, es normal que se tejan mitos a su alrededor, leyenda o historia real, se cuenta que la bodega pertenecía al Marqués de la Motilla, que la vendió a la Viuda de Posadas, a partir de 1910, aparece en escena, el primer Gaviño, Baldomero.

Don Baldomero Gaviño, es el predecesor de los actuales propietarios, otro hecho a tomar en cuenta, los Gaviño, continúan siendo los dueños.

En la Pañoleta de Camas, un barrio tan genuino como la venta Gaviño, el viejo camino del tranvía marcaba la ruta y todos los pasos se dirigían a la venta, hoy en día, a pesar de los bares modernos rodeados de fastuosidad, la gente sigue deteniéndose frente a Bodegas Gaviño, es que en ningún otro lugar se siente esa sensación de autenticidad, el Mistela y el Moscatel de Gaviño, son únicos.

Que bueno que el propietario Don Baldomero Gaviño, ni venda, ni cambie la fachada, ni el estilo de su venta, si lo hiciera, dejaría de ser un monumento del recuerdo, patrimonio de la nostalgia más pura de Sevilla.

Aquí no hay protocolo, pero si un buen servicio, José (Pepe) Hernández Muñoz, este sábado por la tarde, atendió mis inquietudes por saber cosas del lugar.

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