martes, 24 de enero de 2012

Carta a Martha



Hola Martha:

Te preguntarás quien soy y porqué te escribo, no nos une ni la tierra y es evidente que por mi estilo, notes que no soy de aquí.
Coincido contigo, si es que lo has pensado, que nada nos une, sin embargo, algo hay que me acerca a ti, es mi condición humana, lo hago además como mujer, madre, hija, hermana, circunstancias que nos acercan, aunque nunca nos conociésemos.
Perdóname por esta misiva, no pretendo perturbar tu paz, ojalá que allí donde te encuentres, no existan fronteras, que no haya ni extranjeros, ni inmigrantes, solo almas iguales que transitan en un mundo de luz.
Tres años ya que no estás, se me crispa la sangre solo de pensar en el dolor de los tuyos y mi piel erizada es el reflejo de la angustia que me produce la cadena de sufrimientos que desde que te fuiste, padecen tus padres.
Sin atreverme a ponerme en la piel de tu madre, puedo entender su dolor sintiendo a la vez, profundo respeto y admiración por la valentía que irradia, no toda madre resiste el abatimiento a que ha sido sometida.
Eres la mejor evidencia de que cuando traspasamos la barrera entre vida y muerte, no somos dueños de nuestros actos, existiendo solo en un estado espiritual que nos imposibilita ejecutar nuestra voluntad, porque de no ser así, de alguna manera, habrías indicado a tus padres, donde está tu parte material, habrías podido decir si realmente el gran río de tu ciudad arrulló tu cuerpo mientras tus verdugos se deshacían de él, o quizás una lluvia de rocío, lavó tus heridas, cuando te dejaban en alguna pradera.
Si pudieras, habrías indicado a tu entrañable abuelo dónde buscarte, a tus padres y hermanas donde está tu cuerpo blasfemado por unos malditos renegados que cometieron contigo, la mayor imprecación que mentes diabólicas puedan urdir.
Descansa Martha, cierra tus ojos y duerme tranquila y si acaso tuvieras un minuto de libertad y pudieras levitar sobre una estrella, ilumina con ella por un instante a tus padres y ojalá que ese rayito de luz, pudiese indicarle, donde está tu cuerpo, ellos van a recordarte siempre, pero sabiendo que el cuerpo de su pequeña está protegido, también ellos podrán tal vez, dormir sin tantos desvelos como casi estoy segura que tienen, desde que te fuiste.
Sabes? Es invierno, he rescatado para ti sin embargo, el aroma de todos los azahares de tu tierra en primavera, lo dejo disperso, para que el viento lo eleve al éter y te llegue como un efluvio que simboliza el recuerdo y amor de tanta gente que quedó triste por ti, aunque como yo, no te haya conocido.

6 comentarios:

  1. precioso escribes genial y con un gran sentimiento me encanta y enhorabuena por lo bonito de tus letras

    ResponderEliminar
  2. Espero que el viento te lleve a casa

    http://youtu.be/369j95Zk23k

    ResponderEliminar
  3. Querida Miuris:
    Cada ocasion que tengo la fortuna de visitar tu sitio, una emocion indescriptible recorre mi ser cuando saboreo cada una de tus letras, la forma tan sutil de plasmar tus sentimientos sobrelleva una energia retroalimentadora para todos los que tenemos la dicha de conocerte. Reitero una vez mas, mi admiracion, mi cariño y mi respeto. Mi dominicana sevillana de residencia, pero mexicana por adoracion, un abrazo lleno de afecto

    ResponderEliminar
  4. Aunque no suelo fomentar comentarios anónimos, éste tiene una connotación especial que me obliga a agradecer palabras tan bonitas.

    ResponderEliminar
  5. Seguro que será un viento suave que guíe su alma.
    Gracias En Vida Real

    ResponderEliminar
  6. Mi buen amigo Luis, dices muy bien, México es casi mi tierra, es América y todavía tengo la esperanza de pisar esa tierra que "ríe sus penas y llora sus alegrías" se parece un poco a lo que hacemos en Dominicana.

    Agradezco esas palabras tan especiales, un abrazo.

    ResponderEliminar

Toc, toc...

Toco tu puerta y no tengo respuesta, clamo tu nombre y no respondes, te busco bajo la luz del sol, en la tiniebla de la noche y en la...