Así como maduran las uvas, caen mis letras plasmando la esencia de mi verdad más profunda. Empecé a soñar donde el cactus es una piedra más del camino y reverbera el sol, donde la noche se irradia de estrellas que se reflejan sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos. Soy un latido de una ciudad que es un corazón. Dos cielos me cubren, el propio y el de Sevilla, ciudad pasión y melodía.
Cuanta verdad en tus palabras, si pudieramos festjar sin remondimientos.....
ResponderEliminarCosas que duelen de la Navidad. Pura hipocresía, consumismo, cero reflexión sobre el nacimiento del hijo de Dios. Este mundo es de pesares, la felicidad es un momento. Pero más son los dolores, por eso, esos instantes de feliciadad la gozamos como si fuera la última vez. Por lo demás, tienes toda la razón en lo que expones en este post. Saludos
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