Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

domingo, 25 de diciembre de 2011

Madrigal de lo que fue



Al igual que una flor
que día a día
va muriendo en su tallo,
como una llama
que se apaga lentamente,
como un arrebato de locura,
de la misma manera
que una ola
graba en la arena
su tenaz violencia,
de esa misma manera
se secaron mis sueños,
así marchitos y cansados
se rindieron mis ojos,
ante un caudal de lágrimas
 que se llevó mi risa
y voló mi esperanza,
 dejándome apagada.

1 comentario:

  1. Sentido pero hermoso, pero la flor renace con la lluvia y volverá tu sonrisa, tu alegría, y tendrás nuevos sueños y esperanza, también volverán esas lágrimas a humedecer tus ojos enamorados.
    Un beso

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