Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

lunes, 21 de febrero de 2011

Locura


Era un atardecer,

una luz mortecina

filtraba su lánguido esplendor

por la ventana.

Ella estaba y no estaba,

se dejaba llevar,

una melancolía la atrapaba.

Cerró los ojos, caminó sin moverme,

soñó sin sueño.

Construyó fantasías

entre la escasa luz y su conciencia.

Se evadió y desdoblándose,

absorbió un vaho de otros tiempos,

aquella piel de un cuerpo

tendido en un sofá, no era suyo,

otra vida, otra esencia

latía en los recuerdos recónditos

que como mariposas asustadas

pretendían volar en libertad,

instancia inútil!

Caían estrelladas contra el cristal

y convertidas en larvas furibundas,

trepaban sobre el cuerpo

y lo zarandeaban con estrépito.

En un instante, el cuerpo levitó

y cruzando el cristal del ventanal,

se perdió entre la sombra

dejando en su trayecto,

recuerdos desleídos

y estrellas incipientes

que reventaron en el aire.

Suspiros y gemidos estallaban,

parecían luciérnagas hambrientas

que roían la noche.

Silencio! Cesó la pesadilla,

se encontró en el sofá,

no sabía quien era,

estaba loca!

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