viernes, 26 de octubre de 2012

Yo sería...


 

Si la vida fuera un río, yo sería una gota de agua, así mi alma no estaría árida, ni secos mis labios de tanto agotar besos que no debí dar y tampoco se agrietarían los besos que aguardan palpitando en mi boca.

Si el mar fuera la vida, yo sería una ola, tempestuosa y tórrida y así mi pasión reventaría en un orgasmo de espuma esparcida en la arena y con la sal  de mi éxtasis, edificaría utopías, sin temor a mirar hacia atrás y convertirme yo también, en estatua de sal.

Si la vida fuera un jardín, yo sería una violeta, delicada y sencilla, con ese aroma suave que se instala en los sentidos, cala los poros y permanece, iría dejando en cada abrazo, en cada roce, el efluvio inconfundible de mi cuerpo.
Si acaso fuera la vida una madrugada, indudablemente sería la gota de rocío, esa que pertinaz cae en mi ventana y me despierta y que inevitablemente, me hace estremecer.

Y si la vida fuera un camino, yo sería una espina y me hundiría en un corazón, en ese mismo que hace que el mío se desboque en arritmias,  ignorando mis dolientes latidos.     

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