jueves, 9 de febrero de 2012

Mundo


 
Siento pena de ti,
mi dolor se agiganta
y gotas de mi sangre voy regando,
porque me compadezco
de mí misma,
porque viviendo en tu espacio,
comparto no solo tu existencia,
me igualo a ti, te acato, te secundo.
Repulsión por ti, por tus designios,
por esos seres,
que como fieras arremeten contra la dignidad,
colaboradores de la maldad
esclavos de ti, de tu malevolencia
ejecutores enfurecidos  de tus imprecaciones,
irreverentes mensajeros de la malicia.
Y yo, testigo silente o no de tanta inmundicia,
aunque me rebele a tus dictámenes,
respiro tu oxígeno, disfruto tus espacios,
oh mundo, cuanto odio de ti,
y cuanto amo en ti,
lo que queda en el tamiz,
después de lanzar al precipicio,
tus despojos. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Toc, toc...

Toco tu puerta y no tengo respuesta, clamo tu nombre y no respondes, te busco bajo la luz del sol, en la tiniebla de la noche y en la...