Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

miércoles, 30 de octubre de 2013

Calla!




No lo digas a nadie que me has visto llorar,
no le cuentes
que me ves cada noche espiando las estrellas,
y que la más lejana se te hace conocida.

No cuentes que oteo el firmamento,
que busco entre las nubes la calidez del sol,
tampoco digas
que gimo a solas,
dejando en mi almohada, huellas de llanto.
Por favor no lo digas!

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Belleza y juventud



 

Belleza y juventud son dos circunstancias anheladas a las que muchos no quisieran renunciar, hasta el extremo de buscar paliativos no siempre sanos tanto para el cuerpo, como para la estabilidad emocional.
Si todos pudiéramos asimilar que ambos conceptos tienen un carácter tan transitorio como la vida misma, posiblemente, estaríamos capacitados para vivir de una manera más acorde con lo que son las leyes de una naturaleza establecida que aunque no siempre nos agrade, estemos o no de acuerdo con esos preceptos, son ellos los que nos rigen.
Ojalá nos fuese dada la capacidad de entender que es más importante sentirnos bien con nosotros mismos no por lo que proyectamos físicamente, sino por lo que somos interiormente, tendríamos un mejor mundo, viviríamos una vida más en consonancia con el propósito de ser seres con entendimiento razonable, cuyo propósito no es simplemente mirarse al espejo y buscar en él satisfacer la vanidad.
No es negativo desear ser bella/a lo malo es querer serlo a toda costa, más allá de lo que nos ha dotado la naturaleza, llegando al extremo en muchos casos de hacer hasta lo que parece más imposible por lograrlo.
La belleza y la juventud son tan perecederos que es una necedad malgastar el tiempo pensando que la perderemos, o la hemos perdido, la verdadera inteligencia consiste en tratar al menos de hacer de nuestra vida una esponja que absorba las mejores corrientes, las más positivas que nos llenen y colmen nuestro espíritu, de esa manera, siempre nos sentiremos motivados para seguir adelante, aunque la vida se muestre inhóspita.
Podríamos a diario detenernos un instante a pensar que ayer mismo éramos unos niños, luego adolescentes queriendo correr tras la vida imaginando que era un paraíso, para ser mas tarde, unos adultos a veces satisfechos, otras inconformes, nos sorprendemos de ver que rápido pasa el tiempo, que existen todavía, quienes nos consideran jóvenes, son los padres y viejos amigos de éstos, porque en sus mentes no hemos crecido más que para responsabilizarnos de lo que ellos a su vez, hicieron antes con sus mayores.
La vida, las familias se componen de generaciones, unas van traspasando umbrales sorprendentes, otras asoman y aunque crucen esas puertas, no las asimilan, lo peor no es eso,  quemar etapas que aunque transiten, no “viven”.
Aunque muchos de nosotros casi siempre somos interiormente unos  “revoltosos” rebeldes, saboreamos la maravillosa madurez, esa etapa en que todo se disfruta con plenitud, los olores y colores de la vida y del amor. Se valora no solo el vino, sino la copa donde se toma, se captura en una mirada todo un mundo, en una palabra, esa libertad que tanto perseguimos
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jueves, 10 de octubre de 2013

Nostalgia de un ayer...


A veces escuchando los análisis y debates que se producen en el Congreso y en programas televisivos, entre políticos y comunicadores, me parece vivir una pesadilla horrible y antes de dejarme dominar por el caos que significa tanto recorte, leyes arbitrarias y ver familias despedazadas por tragedias y dramas, prefiero abstraerme y soñar envuelta en la nostalgia de un ayer vibrante.
Cerrar los ojos e imaginarme en la Sevilla de Machado, más atrás aún, la época del Murillo niño que recorría Sevilla hasta los quince años. Al caminar por las viejas calles, dejo correr la fantasía imaginando que por donde pisan mis pies, huellas de sevillanos ilustres marcaron ese camino.
Situándome en un intermedio en el tiempo, evoco al desdichado Bécquer, me lleva siempre al paroxismo recordar sus versos, su vida llena de sinsabores, sus amores frustrados y su cuerpo abrasado por la cruel enfermedad que le truncó la vida.

Prefiero evadirme de la realidad y suspirando de amor, o sorbiendo lágrimas de nostalgia o angustia, perderme en un balcón sevillano viendo mecer las azules campanillas,  hasta sentiría una lejana voz salida de las sombras.

Recitar los versos de Machado, " Naranjo en maceta, ¡qué triste es tu suerte! Medrosas tiritan tus hojas menguadas".

Ay ilustres españoles, si les fuera permitido levantarse de sus frías tumbas, sin duda morirían de nuevo al comprobar que esa tierra amada por la que dejaron regadas tanta huella digna, se encuentra mancillada por sus propios hijos.
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martes, 1 de octubre de 2013

Para qué!



 

Revolviendo entre viejos papeles,
en el que más marcado el amarillo de tiempo,
entre trazos borrosos, vi tu nombre esbozado.
Nada dijo a mi recuerdo,
fue lo peor de todo, ni rencor, ni desdén,
ni emoción, ni recuerdo.
ni siquiera lo rompí,
para que, si hace tiempo
que tu nombre está roto en mi vida.

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