Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

jueves, 22 de agosto de 2013

Aniversario del natalicio del divino



Claude Debussy fue el fundador de la denominada escuela de impresionistas de la música.
Saint Germain, Francia, vibró entre claros de luna el 22 de agosto de 1862, fue una de las figuras más representativas de la música europea de finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

Descubierto musicalmente por una discípula de Chopin, fue incentivado por esta  a cultivar su vocación, logrando que en 1873, entrara en el Conservatorio de París, con el paso de los años, fue arrasando con todas las medallas según iba ascendiendo en los diversos grados de la música.

El músico tenía inquietud por explorar  ritmos diferentes,  viajó a Florencia, Venecia, Viena y Moscú como músico privado de Nadejda von Meck. En Rusia pudo conocer e interactuar la música de varios compositores importantes de la época. Así como el folclore ruso y gitano.

Siendo un gran lector de Charles Baudelaire, Paul Verlaine y otros,  parece natural su inclinación hacia la inspiración de estos autores, el músico tenía verdadera  afinidad con las obras de estos maestros de la literatura, al igual que  con la de los pintores impresionistas.

En el año 1884, Claude Debussy ganó el codiciado Grand Prix de Roma por su cantata: “El hijo pródigo”. Gracias a su mérito, estudió en la ciudad italiana, durante dos años y presentó nuevas composiciones al comité del Grand Prix.

Su vida sin embargo se vio amenazada siendo joven aún, a los 47 años le diagnosticaron un cáncer que nueve años después, le llevaría a la muerte, falleciendo en París el 25 de marzo de 1918.
Claude Debussy fue un gran lector de Charles Baudelaire, Paul Verlaine y otros. Gracias a la inspiración de estos escritores, el músico tenía una afinidad esencial con las obras de estos maestros de la literatura, así como con la de los pintores impresionistas.
Hay tanto que decir de Debussy, sin embargo quiero puntualizar sobre la que es quizás una de las obras más conocidas de Debussy  “Claro de Luna”, de la Suite Bergamasque, una obra para piano en varios movimientos a la que contradictoriamente el autor no daba mucho crédito, ya que habiéndola escrito en 1890, no fue publicada hasta 1905, pensaba el músico que esa obra de juventud estaba muy por debajo del nivel de sus composiciones más modernas.
La Suite toma su nombre de las máscaras de la Commedia dell'Arte de Bérgamo (Comedia del arte de Bérgamo) y está inspirada en las Fêtes galantes (Fiestas galantes) de Verlaine. Está dividida en cuatro piezas: un Preludio, un Minueto, el Claro de luna (la pieza más popular de Debussy) y un dinámico y contrastante Pasapiés.
Para más orientación de quien me lea que no esté al día con el tema, aclaramos que “Fiestas Galantes”, es el segundo libro de Verlaine, el gran poeta francés, perteneciente al movimiento simbolista. Está considerado como una de sus mejores obras  y para sorpresa de quien lo ignore,  está incluido en  la versión de Manuel Machado, nuestro poeta sevillano quien era un gran admirador de Verlaine, a quien definía como “el más divino de los poetas”.


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