Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

miércoles, 26 de junio de 2013

El maullido del gato





El maullido de un gato removió evocaciones
que adormecidas me acompañan.

Era una madrugada que me alcanzó despierta
con tu recuerdo atravesado en la conciencia.



El sueño fue el gran ausente,
camarada de noches de desvelo
en las que todas mis soledades se convocan.



No pude más,
sentí en ese instante que me odiaba
y odiaba todo lo que me confinaba a la desdicha.



Volvió a maullar el gato, parecía reñirme,
o quien sabe si acaso era una gata, que como yo sufría
y en su grito, me demostró que me entendía.

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