Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

jueves, 23 de mayo de 2013

Queso Boffard, me encanta!






Es un gran queso, tiene solera y prestigio, leche cruda de oveja o de vaca, dependiendo de la variedad a elegir.

España es tierra de buen vino y excelentes quesos, el Boffard por ejemplo, es un gran queso,  con suficiente raigambre como para situarse dentro de los más selectos por su calidad invariable a través del tiempo.

Hablemos del siglo XIX, cuando el francés Claude Napoleón Boffard, se instala en Santander con su fábrica de quesos al estilo de Francia, con el glamour de un Port Salut, a imagen y semejanza del Camembert.  

Solo transcurrieron dos años para que el propietario de “La Reinosa”, como Monsieur Boffard llamó a su fábrica, fuese llamado por SM Alfonso XII para concederle la Orden Real con el honor de ser proveedor de la Casa Real.

El fundador de nuestro queso muere en 1905 y es su viuda quien continuó con la tarea, hasta que pasados unos años, vende la fábrica a Manuel Núñez de Morante, en la década de los 80’s, la empresa pasó a manos del Grupo Osborne y aunque dice una vieja frase que de “de mano en mano se perdió un anillo”, Boffard, aún pasando del Grupo Osborne a Mantequerías Arias, sigue con la misma calidad e idéntico prestigio.

Artesano, Reserva y Gran Reserva, son las presentaciones de este queso exquisito, manjar de dioses y de mujeres y hombres terrenales.

Cada una de las variedades tiene un sabor característico que lo hace único, el mío es el Gran Reserva, me encanta su sabor fuerte, color y olor que como el buen amor, permanece aún después de haberse ido. 

Espliego y tomillo, abundantes en los pastos castellanos llenan de aroma a este queso inigualable. Palencia, Valladolid capital y Corcos del Valle en la misma provincia, pasados y presentes  escenarios de Boffard.

Bocatto di Cardinale? Para nada nada, me place mucho más decir, bocado elegido por dos amantes, buen vino y pan, algo más? Música, piel y a vivir la pasión por la vida… y por el queso.  

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