Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

sábado, 6 de octubre de 2012

Que quedará






Que queda de una rosa que no sean unos pétalos mustios, sin color, sin aroma.

Que queda de un camino que se cierra y enreda para ser laberinto sin norte, sin salida.

Que queda de los sueños que con tanta ternura alimentamos, que de las ilusiones que como pompas de jabón besadas por el sol, revientan, dejando a veces, heridas que no cierran.

Que permanece de la infancia, si a veces se enturbian los recuerdos por la frase o actuación de quien habita como Dios en ellos.

Que queda del ayer tan lleno de añoranzas, de figuras que han partido llevándose con ellos, un costal de amarguras.

Que queda del amor que pasa como un rayo, del que no queda ni su luz.
Que queda de la vida si al final todo pasa, que va a tocarnos de una supuesta eternidad.

Adonde van las almas, cual será su recompensa, donde al fin marcharemos, que seremos y sentiremos.

Que lugar nos darán en ese vuelo que abordaremos todos inexorablemente.
Que quedará de nosotros cuando cese la vida dando paso a esa otra parte mas o menos misteriosa, mas o menos ignorada, mas o menos temida.

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