Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

sábado, 7 de julio de 2012

Sin mirarme a los ojos


Así me lo dijiste,
sin mirarme a los ojos,
sin darte cuenta del dolor que me causaban tus palabras.
Con cruel indiferencia te marchaste
seguí con la mirada la sinuosa silueta de tu sombra,
y sabiéndome sola, ya no pude llorar,
mis labios se negaban a balbucear palabra
y mis ojos secos de espanto se cerraron
en un último afán de imaginarte,
un minuto antes de que la vida me quitaras
con aquellas palabras que dejaste enterradas en mi alma. 

1 comentario:

  1. Aquí me encuenetro después de mucho tiempo de no poder entrar en tu casa, hoy sorprendida he entrado de primeras.
    Muy buen poema, como la vida misma y con tu arte de saber expresarlo, gracias por compartir.
    Un fuerte abrazo, Miuris.
    Leonor.

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