Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

sábado, 14 de julio de 2012

Oh, que beso!



 


No hay dos besos iguales, este no escapa a esa apreciación, tiene color, pasión, ardor, pero contiene además una dosis de ternura solo apreciable tal vez para quien ama de verdad y ha disfrutado de todas las tonalidades de un beso de amor.


El creador de la famosa obra El Beso, Gustav Klimt, si viviera aún, cumpliría 150 años.


El pintor que infiere a sus obras una energía sensual incontenible fue además un destacado representante del movimiento modernista de la Secesión vienesa, el cuerpo de la mujer hacía surgir en él sensaciones inagotables haciendo del desnudo femenino, una de sus más fértiles fuentes de inspiración.


Había nacido en Viena el 14 de julio de 1862, murió también en Viena el 6 de febrero de 1918.


En 1907, la genialidad de Klimt parió El Beso y a partir de entonces la obra ha sido copiada por cientos de artistas que han derrochado su talento pretendiendo imitar sin jamás logra, la genialidad del artista.


El Beso representa el romanticismo, la pasión, wao! Imaginamos que ardientes pasiones poseyeron la mente del pintor para dejar plasmado en el lienzo tan magistral interpretación.


Hoy El Beso desfila en todo el mundo como testimonio de homenaje a este pintor extraordinario.


Besos, muchos besos serán dados hoy como recuerdo a Klimt, a besar mucho y muy ardiente, vamos a inspirarnos en El Beso de Klimt y marquemos una huella que no se borre nunca en ese corazón que amamos, una llama encendida inextinguible.

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