Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

martes, 26 de junio de 2012



Márchate en silencio

Háblame quedo,
apagaré la luz para amarnos en penumbra.
No temas,
no hay caricia que ofenda,
lo que puede dañar es lo que no se hace,
lo que se calla,
 lo que queda en la piel sin realizarse.
Toda la noche es nuestra,
no hay porqué apresurarse.
Escuchas?
Ahora empieza a llover
y la lluvia, como gotas de rocío,
 golpea la ventana
y como melodía entra por mis oídos,
mientras tus manos recorren los caminos de mi cuerpo.
Ya pasará la noche, el día llegará,
si al despertar, aún duermo,
no hagas ruido y márchate en silencio,
es posible que en ese último sueño,
se hayan  fundido mis últimos suspiros.
Tal vez  fue tan sublime lo que viví a tu lado,
que prefiera mantenerte en mi sueño y no despertar más.


1 comentario:

  1. lo que queda en la piel sin realizarse, me encanta, no hay caricia que ofenda. Pero bueno, mitificar el sueño está bien, pero se corre el riesgo de perderse la realidad, que a veces, es mejor. hermoso poema, saludos

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