Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

domingo, 3 de junio de 2012

Diario de una rosa



Era una rosa escapada del jardín,
perdida en el agua estancada de un vaso
contaba el recorrido de sus horas vacías
y caían sus pétalos quemados por la angustia.
Sufría la delicada flor,
confundida en un naufragio
que la sumía en una eterna noche,
sin jardinero, sin rocío.
Que ganas tengo de evadirme, decía,
ganas de no ser flor y ser un picaflor que me devore.
Que deseo de perderme y renacer
en otro jardín, otro huerto,
ansias de capturar mi aroma
y recoger de nuevo mis colores.
De repente silencio,
la rosa se replegó en su corola
y lentamente,
uno por uno, sus pétalos caían,
semejando un rosario
de lágrimas tenaces,
era como un lamento que de la tierra,
al cielo se elevaba.

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