Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

domingo, 6 de mayo de 2012

Súplica


 

Era un beso,
así me lo decía, pasional y emotivo,
un solo beso que de mis labios pedía.
No se lo pude dar, no me nacía,
mis labios para él eran de hielo,
mi cuerpo junto a él, estaba muerto.
Si la mirada no fuera suficiente,
su voz era apremiante, suplicaba!
Pero mi voz calló,
mi voluntad fue hierro,
gritó mi corazón porque en otro lugar,
en otro corazón, otra piel, otro cuerpo,
me aguardaba el beso por el cual yo moría.
Mientras corría a buscarle,
sentí pena de haber negado un beso
a quien con tanta devoción, me lo pedía.  

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