Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

martes, 27 de marzo de 2012

Recuerdos de primavera


 
Los azahares con timidez empiezan a brotar en Sevilla, se extraña su aroma, el cielo al negarle la bendición de la lluvia, nos ha impedido en muchas áreas el espectáculo de sentir que la brisa posea nuestra piel cubriéndonos de ese olor característico tan sevillano en esta época.
La capital andaluza despertaba hoy en medio del viento tenaz que trepando en las copas de los árboles, se mecía imbatible, igualmente azotaba la brisa nuestro pelo que revoloteaba juguetón recogiendo en cada hebra, el aroma de esta ciudad que ya está se está vistiendo de espiritualidad para dar la bienvenida a la Semana Santa y nótanse también aires de feria.
Hoy el viento también azotaba los naranjos arrebatándoles los blancos azahares que amontonados, parecían rendir el postrer aroma, antes de que el el calor del sol, los convirtiera en juguetonas pelusillas que bien podríamos recoger para atesorarlos como recuerdos de la primavera.   
Sevilla, la histórica, melódica, alegre, con su estirpe de culturas milenarias, su gente que rezuma el orgullo de saberse acreedores de prodigiosas hazañas y colosales monumentos, a la vez que tiene su parte cosmopolita, es sobre todo, un cálido hábitat en el que es tan fácil sentirse de aquí, que en sus calles, junto a la nostalgia de quienes llevan en el alma su propia tierra, transita también el entusiasmo y gratitud por la calidez que como abrazos que nos estrechan, nos hace sentir confortables.

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