Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

lunes, 12 de marzo de 2012

Fuego!


El calor de la hoguera era lava ardiente que quemaba,
la nave se consumía calcinada, 
ardieron en el fuego los trozos de la vida.
Como un faro,  iluminaban las luces del incendio,
sin proponérselo, guiaban mi nueva barca
hacia el puerto  al que el viento me llevaba.  
Con la marea del mal tiempo,
voló el timón en mil pedazos,
perdida entre las olas del naufragio,
todavía los busco.

2 comentarios:

  1. Triste y abrasador. Pero si aún quedan trozos de vida y un faro que los guie a puerto, algo se salvará.

    Un cariñoso abrazo, querida amiga.

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  2. Miuris, algo queda... siempre queda.

    Un gran abrazo.

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