Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Inolvidables


De repente, se me ocurre pensar en esos poetas inolvidables que han cruzado la dimensión desconocida y sus cuerpos reposan bajo la sombra de los cipreses, esos incondicionales escoltas de los camposantos.

Poetas inolvidables que dejaron tan gran legado en páginas escritas, regadas con lo mejor de su esencia.

Me suele empezar recordando a Gustavo Adolfo Bécquer, cuyo cuerpo no yace en un cementerio, sino en el Panteón de Sevillanos Ilustres que se encuentra en un subterráneo de la Iglesia de la Anunciación, cuyo acceso es por la Facultad de Bellas Artes de Sevilla.

Hablando del Poeta del amor, en el día de los muertos, inevitablemente llega a mi recuerdo esta rima:

“La piqueta al hombro,

el sepulturero,

cantando entre dientes,

se perdió a lo lejos.

La noche se entraba,

reinaba el silencio:

perdido en las sombras,

medité un momento:

¡Dios mío, qué solos

se quedan los muertos!

Machado, otro poeta sevillano que regó los caminos de su tierra con sus versos y con su arrojo, su cuerpo descansa en el cementerio de Colliure, el pueblo francés en que se refugió el poeta y donde le alcanzó la muerte.

"Murió el poeta lejos del hogar, le cubre el polvo de un país vecino, al alejarse, le vieron llorar, Caminante no hay camino, se hace camino al andar..."

En el cementerio de San Justo, en Madrid, se encuentra el Panteón que construyó en 1902, la Asociación de Escritores y Artistas, allí se encuentran las cenizas de ilustres plumas de la literatura española, José de Espronceda, Mariano José de Larra, Eduardo Rosales. Leandro Fernández de Moratín, Ramón Gómez de la Serna, Maruchi Fresno, Carmen Conde, Luis Escobar y Rafaela Aparicio, entre otros dignos representantes de las artes y letras de España.

Famoso por su belleza y por las reliquias que guarda, el cementerio de Pere-Lachaise en París, constituye una galería de arte, allí descansa entre otros muchos, Moliere, Fontaine, Balzac, Rossini, Chopin.

No en vano se habla de la belleza incomparable no solo de París, sino de muchos de sus pueblos, es una tierra que pone sentido estético hasta en la muerte, hablemos de Montparnasse, lugar que este día no podíamos eludir, por estar allí la tumba de Julio Cortázar, es una simbólica “Rayuela” depositaria de figurillas representativas en papel, frases de los libros del autor y cartas dejadas por admiradores de todo el mundo.

Jorge Luis Borges, el argentino universal, descansa en el cementerio de Plainpalais, en Ginebra, bajo una escultura diseñada por María Kodama, su viuda, que eligió para tal fin, elementos significativos para el escritor.

Se reúnen en esta tumba, varios caracteres simbólicos, como siete guerreros del siglo IX, “Y que no temieran”, frase de un poema sajón que alude al coraje del autor de “El Aleph” y otras cosas, cualquiera diría que en cualquier momento, pudiera emerger de entre esas cosas materiales, con cierto matiz de misterio, el inmenso autor.

En esta ruta, hubiera querido rozar los linderos de la tumba de Federico, el poeta que dio a su tierra no solo versos, sino también, su coraje, pero lamentablemente Federico García Lorca, vive solo en los corazones de quienes le recuerdan, no cabe dudas de que su cuerpo, descansará entre la albura de una nube donde radica la musa que continúa inspirándole.

Ella no era poeta, pero fue una de las mujeres que tuvo una vida impresionantemente interesante, muchas cosas en su carácter despiertan mi admiración: Isabel de Baviera, Sissi Emperatriz de Viena.

Habría sido genial estar hoy en su tumba y dejar sobre su loza, unas estrellas rutilantes, como las que solía usar en su pelo, su cuerpo fue sepultado en la Cripta Imperial o Kaisergruft, en la Iglesia de los Capuchinos, en vez de en su palacio donde deseaba recibir sepultura realmente, tal como indicó en su testamento.

Algo vive de estos muertos que al marchar, dejaran tan valiosos patrimonios.

2 comentarios:

  1. No esta mal, Miuris, nunca comviene olvidarse de aquellos que nos precedieron en el dificil arte de la composición poética, aunque el tiempo pasa, los tiempos cambian y la evolución es inevitable.
    Un abrazo

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  2. Yo no me olvido de aquellos,los de siempre,los maestros,los buenos...Ya sabes que es la poesía que me gusta...Un post genial..Besos Miuris

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