Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

sábado, 29 de octubre de 2011

Noche


Noche,

Me pesas, me oprimes,

Como puedes remediar esta herida que me hiciste.

Noche,

Me das frío,

Me atenazas y te conviertes en laberinto.

Noche,

Casi madrugada, cuando te vas a marchar.

1 comentario:

  1. la noche da mucho de sí misma, pero trás ella llega el amanecer para librarnos de sus laberintos, de sus mordazas, de sus heridas, de sus miedos, de sus fríos...

    Bonita entrada. Un abrazo amiga.

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