Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

domingo, 2 de octubre de 2011

La nostalgia de la tierra


Bajo El lema “Sevilla, ciudad del talento y el encuentro”, los límites del Prado de San Sebastián, albergan versión número 18 del Festival de las Naciones.

Sevilla se integra al evento con una diversidad de pabellones representativos de la cultura no solo andaluza, sino española en general, abriendo puertas a las diversas naciones que integran los continentes de este planeta, aunando de esa manera colores y razas en estrecho abrazo multicultural.

Hasta noviembre, tendremos la oportunidad de asistir a un espacio abierto donde puede admirarse la artesanía, gastronomía, música y otros aspectos generales de los países participantes.

Una diversa muestra de productos autóctonos de cada región, colorido, olores, sabores, mezcla de acentos y de idiomas,

Este regio entorno se convierte en un mosaico multicolor que semeja un colorido azulejo, la alegría contagiosa de los sevillanos, el calor, la brisa, el cielo, parecen formar una simbiosis donde lo más importante es la alegría y el disfrute.

Los esplendorosos jardines del Prado de San Sebastián, parecen ya guardar este espacio en cada otoño para esta reunión donde lo mas valioso es la convivencia de cinco continentes, a cual más diferente, cada uno con su cultura y sus tradiciones.

En cada uno de los pabellones, puede encontrarse un poco de la esencia de esos pueblos y cada inmigrante que resida en Sevilla y sus alrededores, acude a una cita con la nostalgia de recordar el olor, el color, el sabor de su tierra.

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