Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

sábado, 22 de octubre de 2011

Esta tarde de otoño


A raudales la tarde me invade,

atraviesa el cristal y toca mi ventana,

me despierta, me incita,

un rayo de sol en mis pupilas

anuncia la vida.

Yo sumergida en la vorágine de alcanzar el sueño,

me pierdo el esplendor de la luz

y me quedo varada,

agazapada entre el calorcillo de una manta

y mis pensamientos atrapados en un ramillete indefinido.

El otoño ha convocado sus luces incandescentes

haciendo de esta tarde, la más esplendente

y ella como ama de este momento,

a sabiendas de que pronto el ocaso viene a destronarla,

luce sus colores,

robando al sol sus más puros destellos.

Inunda la calle, cruza el río,

se interna en el mar levantando olas.

Profana la alcoba y se mete atrevida,

bajo sábanas tibias de placer,

para emerger radiante,

después de dejar bajo la almohada,

su beso sensitivo,

hurtado en erótico rapto de travesura.

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