Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

domingo, 16 de octubre de 2011

En recuerdo de Laura Pollán

Con este artículo envío un abrazo cordial a Miriam Monfort Sánchez, y a su tía Martha, amigas cubanas residentes en Miami, presentando mis sentidas condolencias por esta pérdida tan irreparable.

Como quien dice, no te has muerto, con una muerte lenta, cada día iban minando tu cuerpo, además de mujer, tenías la virtud femenina de la sensibilidad, por eso desde joven te involucraste en luchas tan difíciles.

No te importaron los peligros, solo querías no cruzarte de brazos a esperar lo que pocos, se atreven a afrontar y tu vestida de coraje, te lanzaste a la defensa de tu gente, cruzaste barreras y gritaste, tu voz cundió no solo en América, a otros continentes llegó su eco atravesando océanos y fuiste reconocida como la flor de mayo que sin miedo a la tempestad, florecía durante todo el año.

Laura la de los gladiolos, la fundadora de un grupo que ha hecho temblar a los tiranos, así sencillamente te has marchado, dejando tras de ti, unas damas que entristecidas, hoy van de luto por ti, porque te has ido a destiempo, porque aunque hiciste mucho, te faltaban aún, tantas cosas por hacer.

Con tu muerte Laura, los opresores de tu tierra, suman un número más a la cadena larga y oprobiosa, un apellido glorioso por la lucha emprendida, que viene a ser un nuevo brote de gladiolos que florecerá por una Cuba diferente a la que dejaste.

Cualquier día de estos te llegarán trompetas anunciando la redención de tu tierra, ese día, tú y tantos cubanos que se han ido encadenados, se sentirán liberados y volará tu espíritu junto a los suyos, en pos de una merecida apoteosis.

Tenías que ser Maestra, tenías que forjar conciencias y albergar la fe en la erradicación de la ignorancia, para acunar también, la esencia de la libertad, esa idea que en prevalecía en ti y que no concebías la vida sin ella.

Solo hay que ser tiranos para enfrentar con tan funestas tácticas, las ideas libertarias de un grupo de mujeres que solo buscan justicia y reivindicaciones, no desmayes Laura, que tus Damas de Blanco continuarán siendo acosadas, pero ahora más que nunca se dejarán abatir, porque tu nombre será la bandera que como un huracán caribeño ondee en el cielo de Cuba, tu amada Patria y eso será pronto.

Porque un pueblo puede soportar un siglo de abusos y represión, pero cuando dice basta ya, es se acabó y en Cuba ya se advierten señales de liberación, empieza ya a campear la bravura de los siboneyes y clarea en el horizonte, el despertar de un letargo que ha sumido a la perla de las antillas, en un cataclismo.

Laura, mujer bravía con estirpe de guerrera de ideas, que grande fuiste, pudieron someter tu frágil cuerpo de mujer con maquinaciones y acosos perpetrados por esbirros al servicio de las fuerzas oscuras que se han erigido en señores y amos de tu tierra, pero tu voz solo ha sido acallada con la muerte que silente se hace cómplice del mal y te lleva entre sus fauces, sin embargo, queda tu recuerdo, mas fuerte si cabe, es el arma que empuñada en manos diestras, servirá para disparar la estampida final de un régimen oprobioso.

Que duda cabe de que desde allí, serás una antorcha, de ahora en adelante Las Damas de Blanco tendrán una estrella que les ilumine: Tú.

Sabrás que ya se agotó en tu Cuba la espera, urge el cambio y la vuelta a la liberación, a una verdadera democracia, que no sea el modelo que impera en otros países caribeños, cuyos gobernantes amparados en una supuesta democracia, pisotean a sus pueblos, tampoco esa es la victoria, a los cubanos llegará la gloria que merecen tras de tantos años de opresión.

Por Laura Pollán, Orlando Zapata y miles de cubanos y cubanas que han muerto en la búsqueda de la libertad para su tierra.

Mientras llega la emancipación, descansa mujer luchadora, para que sueltes libre tu espíritu y vuelvas a volar bajo tu cielo, bordeando jardines de perfumados gladiolos.

Descansa en paz Laura Pollán.

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