Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

martes, 13 de septiembre de 2011

Que par de tontos!


Nos encontramos una tarde cualquiera,

yo caminaba sin apenas saber por donde iba,

llovía o hacía sol?

No lo recuerdo,

la calle solitaria casi,

iba tan dentro de mis pensamientos,

que no me daba cuenta, si alguien más respiraba.

Fue instintivo, levanté la mirada y nos miramos,

me dije, yo le he visto en algún lado,

mientras él me sonreía a lo tonto,

quise corresponderle,

en cambio me parece que mi intento,

más que sonrisa, fue una mueca,

de todos modos se acercó,

entonces clavé en él mis ojos

y fue cuando como un flechazo,

me llegó el recuerdo.

Nos saludamos con fría cortesía,

me invitó a un café

y yo como un robot, sin decir nada,

señalé un bar y entramos.

Ante dos tazas de humeante café,

mudos los dos,

quedamos sumergidos en el bochorno de la tarde.

Que digo? Me preguntaba,

nada, ni del tiempo, ni de nada,

notaba que el sufría, entreabría los labios,

pero nada decía,

posiblemente igual que yo pensaba,

que hago aquí, no tengo nada que decirle.

Ninguno de los dos tomó ni un sorbo de café,

Es tarde ya, debo irme, me esperan

y tengo cosas que hacer, mentía,

nadie me esperaba y mi tiempo era sinónimo de nada.

Nos miramos de nuevo,

se atrevió a sonreírme otra vez,

y con un gesto de coraje dijo,

Volveremos a vernos?

Yo le miré, no se lo que vio en esa mirada,

lo cierto es que dio un paso al frente,

abrió la puerta y casi corriendo, salió a la calle,

de pronto se detuvo, me miró diciendo,

hasta siempre, yo por primera vez,

le sonreí diciendo, adiós.

1 comentario:

  1. Definitivamente no había nadita de eso que llamamos "química". Pero sí cierta atracción para haber ido a tomarse juntos una taza de café. Sin embargo, recordamos esa trillada frase: "No todo lo que brilla es oro", tal vez eso fue lo que pasó. Saludos desde Panamá.

    PD/ 7:00 p.m. Hace poco llovió. La ciudad está mojada y el tráfico pesado. Muchos regresan a casa y yo, pues, tratanto de atender a mis seguidores frecuentes.

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