Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

sábado, 27 de agosto de 2011

Decir adiós


Decir adiós,

volar y en la distancia,

ser gaviota sin rumbo,

que navega en los mares

perdidos del olvido.

Cruzar mil horizontes,

bordear las orillas

de todos los caminos,

con los ojos vendados

y el alma estremecida.

Si decir adiós,

fuera tan solo decirlo,

si al hacerlo no se fuera

en pedazos el corazón entero,

lo habría tal vez, intentado,

prefiero sin embargo,

simplemente,

dejar que se olvide mi nombre,

que nadie me recuerde.

4 comentarios:

  1. Muy sentido y nostálgico, Miuris; el adiós nos quiebra el alma. Un abrazo, amiga.

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  2. Nunca decimos adiós del todo, siempre queda algo para el recuerdo...como este poema, que lo tendrás presente de vez en cuando en tu memoria.
    Un beso

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  3. Gracias Mariela, un gran abrazo amiga

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  4. Amigo Arruillo, al fin regresan los blogueros, ya estaba bien de vacaciones.

    Gracias y bienvenido.

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