Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

viernes, 29 de julio de 2011

Tu silencio y el mío


Tu silencio y el mío, palabras atropelladas en la mente, pero ninguno de los dice nada, Las luces de la noche dibujan mi sombra, si abriese en este momento mi pecho, seguro que en lugar de roja, mi sangre sería un líquido sepia, tal vez soy sin saberlo, un calamar que saliendo de su cauce evolucionó y se hizo humano y ahora dispersas, ruedan sin salir, las lágrimas de un mar invisible y debo recoger su sal.

De repente asoman al cielo las estrellas, inundan como rayitos multicolores la bóveda celeste, el regio espectáculo hace que abandone por un instante los pensamientos que pretenden aposentarse en mi cerebro. Siempre he sentido ante la explosión de los astros, una emoción que se apodera de mi voluntad obligándome a quedarme absorta, paralizada.

Fue solo un instante, sigues a mi lado, callado, concentrado en quien sabe cuales meditaciones ¿Vagaré yo acaso entre ellas? No lo sé, puede que sí, puede que no, si me atreviese a preguntártelo, me dirías la verdad, no, mejor dejar que permanezca el misterio y de esa manera eludo el posible dolor de que me digas, que tus pensamientos no me pertenecen, ¡Que cobarde me he vuelto!

La nada, de eso tengo la sensación, de que la noche me va robando el alma y te ha robado a ti la iniciativa, la emoción de constatar que llevas a tu lado a una mujer que suspira esperando que le hables, o simplemente la mires y le sonrías, ¡Oh! De que manera tan sencilla somos felices cuando amamos.

Pero no dices nada, parece que ni respiras, solo al parecer vas pendiente del Norte, tu cuello está rígido mirando al frente.

Estallaré, no, mejor permanezco en silencio para no arrepentirme luego, en este momento, cualquier palabra que dijese podría ser un arma letal, no podría recogerla, quedaría esparcida y sus efectos desastrosos se clavarían en mi corazón y en el tuyo.

Es mejor el silencio, con la luz del día, la calma retornará.

4 comentarios:

  1. Hola querida amiga Miuris, bonito poema como todos los tullos. Ahora llebo tiempo sin poder entrar en tu blogger, bueno ni en el tullo ni en ninguno, pues alguien entro en mi cuenta y me a puesto loco todo mi sistema. Adios un abrazo

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  2. Rafael, amigo, había extrañado tu presencia en Mis Vendimias.
    Ni me digas, yo también he tenido muchos problemas en mis cuentas y también en el blog.
    Un cordial saludo, que estés bien junto a tu familia.

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  3. Hola Miuris, he estado un poco ausente, pero compruebo que tu sigues activa, como siempre, y que además, tampoco se te da mal la prosa poética.
    Un abrazo.

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  4. Mi querida Jara, que alegría tenerte en Mis Vendimias, espero que la ausencia, no haya sido por alguna circunstancia negativa, bienvenida amiga, abrazos.

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