Donde el cactus es una piedra más de los caminos y reverbera el sol y la noche es irradiada por estrellas que parecen caer sobre la blancura de los jazmines que pueblan mis recuerdos, allí empecé a soñar.Soy un latido más de una ciudad que es un corazón, dos cielos me cubren, el propio y otro que el amor me ha dado: Sevilla, una ciudad pasión y melodía.Escritora de muchas letras que no siempre tal vez son leídas, pero escritas con mucho corazón, con ellas edifiqué estas vendimias, anhelando encontrar la mejor cepa y recoger la cosecha más selecta.Soñadora, edificadora de utopías, romántica, idealista y otras circunstancias desfasadas, no me importa, ¡Escribir es mi pasión!

martes, 24 de agosto de 2010

Yo seguía esperando...


Y pasó la mañana
y la tarde transcurrió,
llegó la noche,
yo seguía esperando.
Caí rendida,
en sueños te veía,
quise alcanzarte,
desperté sobresaltada,
no te encontré.
Volvió la mañana
y la tarde pasó
y otra vez la noche,
mas oscura sin ti.
Nunca llegaste,
quise cerrar los ojos
y nunca más abrirlos,
quise perderme en la oquedad
de un espacio sin tiempo,
sin destino.
Me sentaré sobre una ola a esperarte,
para que su rumor no me deje escuchar
el tic tac del reloj.
Te seguiré esperando
en el sopor de las horas vacías.



4 comentarios:

  1. lindo sentir...bellas palabras... en la espera de aquel sentir que llena las horas vacias..

    lindo
    saludos
    abrazos

    linda semana

    ResponderEliminar
  2. Hermoso y sentido poema a ese amor distante e ido. Unas dulces metàforas lo engalanan, querida Miuris.
    Me ha gustado mucho leerte esta noche.

    Te envìo un cordial saludo desde mi lugar

    ResponderEliminar
  3. Si Poeta, la espera puede ser dulce cuandose espera al amor que se sabe que llegará.

    Un saludo afectuoso.

    ResponderEliminar
  4. Mi querida Mariela, gracias porque siempre estás presente, de coirazón te mando un abrazo pleno de afecto y sinceridad.

    ResponderEliminar